El factor emocional en el éxito del deportista

¿Quién llega a la cumbre? ¿Por qué? ¿Cómo se lleva a cabo el proceso de selección de un deportista de elite? ¿Qué factores intervienen? Estos días de Eurocopa, esencialmente con la mirada puesta en la selección española, estamos viendo un cambio generacional en el equipo brutal.

Nuevos talentos, algunos aclimatados en la Liga, otros en latitudes diferentes y continentes distintos al europeo… incluso parece, después de mucho tiempo, que algunas de nuestras estrellas no son del todo conocidas para el público en general.

La respuesta a su irrupción es: lo han conseguido. Son extremadamente jóvenes muchos de ellos, no han tenido apenas años para soportar la presión de la alta competición, pero están al mejor nivel.

A veces se omite una de las claves de su triunfo: la fuerza emocional. Más allá de las características técnicas, del perfil físico de cada futbolista, seguramente minusvaloramos, como regla, la madurez, el saber estar, la solidez mental de quienes apenas han pasado los veinte.

Pero eso tiene una cara B: existen quienes con similar potencialidad en lo físico y en lo técnico, no han llegado porque no han soportado la tensión emocional, y se han resquebrajado o derrumbado o se han quedado por el camino.

En mi experiencia con deportistas de elite en sesiones de coaching os puedo asegurar que el factor emocional es un porcentaje extremadamente más elevado del que imaginamos para que una persona se corone, profesionalmente, en el fútbol o el atletismo o el boxeo. Tenemos tiempo y espacio, desde este escaparate y desde este punto de reflexión, para entrar en detalle… ¡lo hacemos pronto!

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